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Pruebas PCR Falsificadas para viajar: la última muestra de egoísmo e irresponsabilidad



Escribo este artículo desde la indignación, quizás un poco desde la rabia. Sí, esa misma que me acompaña desde que esta pandemia inició cambiándonos la vida, destruyendo sueños, separando familias y llevándose seres queridos de muchas personas.


Desde el comienzo de la pandemia, en marzo pasado, hemos visto a lo largo del mundo grandes demostraciones de afecto hacia los profesionales de la salud y en general el personal de primera línea. Supuestas muestras de solidaridad mundial que, a mi parecer, son más un tema mediático que la realidad; porque para mí la realidad es simple: la pandemia ha demostrado lo terrible que somos como seres humanos.


El egoísmo y la estupidez



Soy especialista en gestión de riesgos, mi vida se basa en gestionar riesgos (a niveles a veces rayo en lo absurdo o lo paranoico) para poder mitigarlos y al principio, viendo que no se conocía realmente nada sobre la enfermedad hice lo que muchos: quedarse en casa y funcionó, los confinamientos, en ese entonces fueron la mejor forma de mitigar los riesgos; de esta manera dimos tiempo al personal de salud para prepararse para una segunda ola y también tiempo a los científicos para entender este virus.


Pero desde ese momento comenzamos a ver las muestras de que, definitivamente, el ser humano puede llegar al clímax del egoísmo y la estupidez. Todo vimos como en algunas partes del mundo los confinamientos fueron estrictos, vimos como Taiwán, sin siquiera confinamientos, solamente usando las mascarillas y el testeo masivo controló la epidemia y mientras en América Latina redadas en fiestas y hasta orgías clandestinas como si nada pasara, gente que salía apenas levantados los confinamientos a la rumba como si no hubiera mañana, sin usar mascarillas, sin distanciamiento social y simplemente sin respeto por el ser humano, una visión egoísta del mundo.


Es por eso que la pandemia no está bajo control, no es culpa solamente de los gobiernos, no es culpa de los científicos, ni mucho menos los comentarios xenófobos sobre China: es culpa de cada persona que cree que el mundo gira en torno a si, de aquellos que entran a un Walmart sin mascarillas y se creen con el derecho, del que se va a rumbear en medio de una pandemia global, del que hace fiestas en casa porque "aquí nadie tiene nada" y la última de la estupidez del ser humano "falsifico la PCR para poder viajar"


"Te doy un certificado de PCR y pasas tranquilo"


Sencillamente no puedo siquiera comprender esto; recién leí un articulo donde se detectó que en un vuelo entre Rusia y China el 97% de las pruebas PCR eran escáner editados con Photoshop: ¡97% de los pasajeros! Esto no quiere decir que todos esos pasajeros tengan coronavirus sino que probablemente el acceso a los tests sea complejo o sencillamente les da miedo pero, si te da miedo hacerte el test entonces sencillamente no viajes y no sigamos poniendo excusas a la irresponsabilidad que nos ha traído hasta aquí.


¿Cómo es posible que lleguemos a tal nivel de egoísmo e irresponsabilidad?, es por eso que, algunos gobiernos del mundo han aplicado medidas que rayan en la violación de los derechos humanos. Sencillamente porque el ser humano no se sabe comportar y no le importa nada más que sí mismo. El llegar al extremo de falsificar una prueba PCR, poniendo en riesgo la salud de los demás viajeros, la estabilidad de una aerolínea o simplemente agravar la situación de salud de otro país es más que estúpido, es criminal.


¿Qué hacer ante tanta estupidez?


Los países deben continuar aplicando la gestión de riesgo: ante nuevos riesgos nuevas defensas y en este caso no se debe dejar solo en las aerolíneas o las autoridades migratorias la evaluación de la veracidad de estas pruebas, sino que deben establecerse canales de comunicación oficial entre las autoridades sanitarias, el uso de sistemas de información avanzada de pasajeros como los APIS permiten conocer, antes de la llegada del vuelo y de forma digital, si el examen se encuentra adulterado o falsificado.


Parece mentira que sea necesario, pero lo es; así como me parecía mentira que se tuvieran que imponer sanciones por el uso de mascarillas o redadas para evitar fiestas y orgías en medio de una pandemia mundial que ya le ha costado la vida a más de 1 millón de personas alrededor del mundo.


Todo parece mentira, pero es verdad.


Carlos Leáñez